Momento de la salida de La Soledad. / ESTRELLA DOMEQUE

Silencio y solemnidad en la noche del Viernes Santo en Don Benito

El Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad salieron a procesionar en compañía de cientos de dombenitenses

Estrella Domeque
ESTRELLA DOMEQUE

Del silencio del Cristo Yacente a la solemnidad de La Soledad, Don Benito arropó a los pasos del Viernes Santo en sus recorridos.

La cofradía del Santo Entierro encaró sus primeros pasos desde la iglesia de Santiago en torno a las nueve de la noche con el único acompañamiento de dos tambores sordos y una campana de duelo. Aquí fue la voz de una mujer, Cristina Astillero, la que guió los pasos de las 20 portadoras que llevaron el Cristo realizado en 2014 por Miguel Ángel Lospitao.

Momentos de la procesión del Cristo Yacente. / E. Domeque

Hora y media después, desde la parroquia de Santa María, el paso de la Virgen de La Soledad se subía a hombros de 32 portadores guiados por Antonio Miguel Fernández como capataz. Pero antes de abrirse las puertas, entonaban su himno que se podía escuchar desde la calle: «Acompañas a cristo que sufre, pero luego qué sola que estás. Una cruz ya sin Cristo es tu sombra, te has quedado con tu soledad. Virgen de la Soledad, quiero hacerte compañía».

Pero la compañía para La Soledad no llegó solamente de los costaleros, también de centenares de personas que aguardaban su salida y que continuaron después en su recorrido en una calurosa noche de Viernes Santo. Tampoco faltó el gran acompañamiento de la banda municipal de música de Don Benito que logró arrancar algunos aplausos.