Las obras en la plaza de Guadalupe comenzaron en julio de 2021. / E. DOMEQUE

La reforma de la plaza de Guadalupe se paralizará durante al menos cuatro meses

Los sobrecostes derivados de la actual coyuntura económica son inasumibles por parte de la empresa adjudicataria y el Ayuntamiento tendrá que licitar de nuevo la obra

Estrella Domeque
ESTRELLA DOMEQUE

El alza de los precios de los materiales de construcción y la falta de suministros por diversas causas empieza a dejarse notar en las actuaciones urbanísticas de los distintos municipios, entre ellos, Don Benito. El Ayuntamiento ha procedido esta semana a la reconfiguración de sus cuentas previstas para este 2022 con cargo a los ahorros municipales, que supondrá una inyección de algo más de 7 millones de euros a añadir a la inversión en el presupuesto local. Una cuantía económica con la que se pretende abordar la agenda de proyectos ubanísticos previstos y el incremento de la factura energética que también afecta al Consistorio.

Pero también a solventar los problemas en proyectos ya iniciados como el de la reforma de la plaza de Guadalupe, adjudicada a la empresa Joca en mayo del pasado año por un importe de 1,1 millones de euros. Según el informe presentado por la constructora, el diferencial entre el importe de licitación y los precios actuales de mercado es de un 67%, cifra que imposibilita su ejecución por lo que se llegará a un acuerdo para la rescisión del actual contrato y saldrá de nuevo a licitación. «Jurídicamente no hemos podido buscar otra solución para continuar ejecutando una obra a unos precios a los que, si siguiera la empresa, se buscaría una ruina», afirma Enrique Talavera, concejal de Desarrollo Urbano, «es una situación sobrevenida a la que nos hemos visto avocados tanto las empresas como las administraciones; es una subida de precio imposible de abordar con los precios razonables con los que salieron a licitación las distintas obras».

La subida para la nueva licitación rondará el millón de euros teniendo en cuenta que ya se ha ejecutado alrededor de un 25% de la obra y la constructora acometerá unos trabajos mínimos antes de paralizar la reforma por un plazo de alrededor de al menos cuatro meses hasta que se realice la nueva licitación.

En concreto, existe un compromiso de terminar la impermeabilización «que nos preocupa porque no está terminada al 100% y proteger la lámina porque no está preparada para estar a la intemperie», expresa Talavera que añade que «la única solución es resolver el contrato y volverlo a licitar con una dotación económica adecuada, la obra va a estar parada, pero nos hemos visto obligados a esta solución que no nos agrada».