Paloma Quintero Siles compagina actualmente la profesión como Policía Local en Don Benito con la de Referee Observer de UEFA. / E. Domeque

«La figura del árbitro y la de policía tienen mucho que ver»

Como árbitra sumó 17 temporadas y como agente policial lleva ya 15 años, dos profesiones que ha sabido conciliar con su faceta de madre

Estrella Domeque
ESTRELLA DOMEQUE

A Paloma, como es normal en el mundo del arbitraje, es imposible separarla de sus dos apellidos: Quintero Siles. Tras unos inicios como atleta, agarró el silbato en 1993 y se puede decir que no lo ha soltado desde entonces. Paloma Quintero Siles (Don Benito, 1971) ejerce actualmente como informadora y Referee Observer después de una trayectoria impecable que comenzó desde las categorías más bajas a la Tercera División extremeña siendo un referente femenino en la profesión. Internacional desde 2002, llegó a acumular 17 temporadas en Tercera. Entre sus logros figuran también partidos internaciones de clasificación para la Copa del Mundo de 2011 y 2015. Una profesión en la que se abrió paso cuando había aún muchas puertas cerradas.

Pero Quintero Siles muestra desde hace unos años tarjetas dentro y fuera de los terrenos de juego pues, además de árbitro, es agente de Policía Local en Don Benito desde 2006. Dos profesiones que confiesa que se asemejan en cierta medida y que además ha sido capaz de compaginar con su faceta de madre, aunque no siempre es fácil. Y en una localidad, su Don Benito natal, que ha sabido reconocer sus logros con el Escudo de Oro de la ciudad y poniendo su nombre a uno de los campos de fútbol de la ciudad deportiva.

–¿Qué es para usted Don Benito?

–Don Benito para mí es la cuna de mi nacimiento y, lógicamente, mis primeros pasos como persona los he dado allí. Es mi sitio, mi lugar de vida y de entrenamiento, incluso de mi trabajo. Es un lugar que me aporta vida, porque tengo aquí a toda mi familia y mis amigos. Me siento muy a gusto en mi ciudad, no la podemos comparar con una gran ciudad, pero yo no la cambiaría por ninguna otra. Es la ciudad que me ha visto crecer como atleta, como árbitro y como policía local.

–Dos profesiones para hacer cumplir la 'ley', ¿en cuál se ha sentido más cómoda?

–Casi que en las dos por igual. Cuando aprobé la oposición como policía ya era árbitro, por tanto, ya había tomado muchas decisiones de 'poner' denuncias y sacar tarjetas. Son profesiones que se asemejan a la hora de hacer cumplir unas normas y cuando fui policía asimilaba mucho el estar en el terreno de juego con estar en la calle. La figura del árbitro y la de policía tienen mucho que ver.

–¿Son las dos igual de difíciles?

–Creo que sí, porque no es fácil sancionar y hacer que se cumplan las cosas, aunque no debería ser así. Pero para eso existen policías y árbitros.

«Entonces nos apuntaban y nos mandaban a fregar y a barrer, que parecía que era lo único que podíamos hacer las mujeres»

–Fue referente como mujer, más como árbitro, porque cuando llegó a la Policía Local ya estaba el camino más hecho.

–Sí, ya había muchas compañeras cuando llegué a la Policía Local en 2001. En el arbitraje había menos, algunas en España, pero en Extremadura habían pasado muy pocas mujeres por esta faceta y sí que costó. Se hacía difícil ver a una mujer dentro de un campo a principios de los años 90; cuando llegaban a un terreno de juego y veían a una mujer se sorprendía, de hecho, se quedaban boquiabiertos. Entonces nos apuntaban y nos mandaban rápidamente a fregar y a barrer, que parecía que era lo único que podíamos hacer las mujeres. Es verdad que costó, pero yo no tuve muchas trabas y recibí apoyos. Parece que ya está todo hecho, pero aquellas que empezamos algunos años atrás sí que nos costó bastante más que ahora.

–¿Cuál es actualmente su función dentro del arbitraje?

–Ahora mismo me debo al Comité nacional como informadora y también Referee Observer de la UEFA. Hago numerosos partidos, igual que en la vida de árbitro, intentando llegar a estar con las mejores en las Eurocopas y Mundiales, sigo peleando por estar ahí.

–¿Cómo se hace para compaginar esa faceta arbitral con la policial?

–Mucho encaje de bolillos. Con la pandemia se suspendieron muchas competiciones que ahora se están recuperando. En mi caso, en octubre he hecho seis partidos internacionales, es decir, casi no me daba tiempo a cambiar la maleta entre un viaje y otro. Este mes estoy en las mismas, ahora en Portugal y pronto voy a Luxemburgo. Por suerte, he podido compaginarlo con días de vacaciones o cambiando turnos con los compañeros, pero es difícil.

–También para compaginar la vida familiar.

–Eso para mí es muy complicado. Cuando llego a casa, mi hijo muchas veces me dice que estoy siempre fuera y eso me toca un poco el corazón. La verdad es que muchas veces, entre comillas, gastamos mucho tiempo y hay cosas que son irrecuperables.

–Necesitaría días más largos.

–Sí, eso es. El día sólo tiene 24 horas, pero a veces nos gustaría sacar algo más de tiempo para estar con los nuestros. Yo estoy deseando aterrizar en Madrid o Sevilla, coger mi coche y volver a casa.

«Don Benito es la ciudad que me ha visto crecer como atleta, como árbitro y como policía local»

–¿Cómo ve el futuro del arbitraje femenino tras ser un referente?

–Afortunadamente, sí que pude ser un referente. En el caso de Guadalupe Porras, ella era muy pequeña e incluso yo le arbitraba cuando jugaba al fútbol. Creo que todo lo que haya podido aportar, y pueda seguir aportando, siempre será positivo. Ahora se está postando más por el fútbol femenino y, por ende, también por el arbitraje femenino, pero siempre es bueno tener referentes. Si yo fui un referente para las de ahora, que por ejemplo ahora Guadalupe lo sea para las jóvenes. No es fácil llegar ahí, pero ha demostrado que se puede.

–Vemos árbitras en fútbol femenino, pero ¿cómo de importante es que estén también presentes, como lo hizo usted en su día, en el fútbol masculino?

–Es vital que se las considere como una profesional más, creo que desde ese momento no debería ser noticia por ejemplo que veamos a Guadalupe Porras en el Bernabéu o Marta Huerta de Aza como cuarta árbitra en un partido de Primera División, eso debería ser lo normal. Lo que pasa es que, evidentemente, no lo es. Entiendo que pueda ser noticia, pero ojalá llegue el momento en el que no lo sea, habría que luchar por eso. Se nos tendría que ver como profesionales que están realizando el mismo trabajo que están realizando los compañeros.